En este apartado pretendemos detallar todo el universo asociativo puesto en marcha por la comunidad hispana emigrante a lo largo y ancho del mundo donde su presencia ha sido numéricamente destacable. Generalmente, en aquellos países donde el flujo migratorio fue más débil, nuestras gentes se agruparon bajo el nombre del país de origen, principalmente en colectividades benéficas y de socorros mutuos, aunque  -eso sí-  no han sido fórmulas exclusivas. En aquellos países donde se recibió mayor porcentaje  de inmigrantes la realidad asociativa habrá de manifestarse en las más variopintas fórmulas, siendo frecuente la pertenencia a diferentes asociaciones sobre todo entre aquellos a quienes la fortuna ha sonreído y buscar mostrar su status tanto ante sus connacionales como ante la propia sociedad de acogida. En estos países de mayor inmigración será fórmula bastante habitual  la fundación de centros regionales, pero también colectividades en las que rinden homenaje a la localidad de origen y cuya intención es la de llevar a cabo la construcción de alguna obra pública, algún centro escolar en el terruño. Esos centros escolares son la fórmula por la que las nuevas generaciones habrán de adquirir los conocimientos oportunos (primeras letras, matemáticas, incluso inglés) que tan importantes les habrán de resultar una vez que decidan tomar también el camino de la emigración y poder encontrar con mayor facilidad un puesto de trabajo en el lugar de destino.

                           El punto de arranque de este apartado habrá de ser el “censo de asociaciones y centros” elaborado por la Dirección General de Migraciones, dependiente de una de las Secretarías Generales, la de Inmigración y Emigración, en que se subdivide el Ministerio español de Empleo y Seguridad Social. A partir de esta base, en la que se detallan aquellas asociaciones que a día de hoy siguen funcionando, iremos completando el listado con aquellas asociaciones que se han ido quedando por el camino. El corte del flujo migratorio en el cambio de la segunda a la tercera decena del pasado siglo XX hacia aquellos países, cuando no las presiones de las autoridades del país de acogida, obligará a las asociaciones españolas a abrirse a asociados no vinculados con España y aunque el repunte del proceso migratorio durante los años ‘40, ‘50 e incluso ’60, también en el siglo pasado, vendría a representar un balón de oxígeno para algunas de ellas. En la actualidad padecen un importante proceso de envejecimiento que no parece vaya a remediar la nueva diáspora, el “sálvese el que pueda” a que se ven abocadas las nuevas generaciones y con más alta cualificación en la historia de España.

                          Un repaso al listado nos podría hacer pensar que la institución pública ha sobredimensionado el fenómeno al repetir algunas de las asociaciones, en algunas ocasiones coincidiendo número de registro, localidad y domicilio, en otros con diferente número de registro. Así es el caso chileno, a modo de ejemplo, donde para la localidad de Arica se detalla en trece ocasiones la presencia del Centro Español domiciliado en Paul Harris 2450 Azapa; obviamente se está haciendo referencia a la misma asociación aunque se llegan a utilizar para todos ellos diferentes códigos numéricos. En el mismo Chile la misma situación se nos habrá de presentar con el Centro Español de Antofagasta, citado hasta en siete ocasiones. Y el chileno es sólo un ejemplo de una situación que se puede encontrar repetida para diferentes países y colectividades en el listado oficial. Listado que nosotros hemos optado por respetar tal y como aparece publicado en la página web de la institución pública española:

http://www.ciudadaniaexterior.empleo.gob.es/es/direcciones/asociaciones-y-centros-de-emigrantes_ene_2013.pdf

                             De expurgar el listado obviamente el total de asociaciones en funcionamiento (al menos en el momento de elaboración del mismo) se habría de reducir, pero no por ello creemos pierde importancia el fenómeno y menos cuando vayamos recogiendo todas esas asociaciones que bien por haber perdido  en la actualidad su carácter inicial de colectividades de emigrantes (el aumento y predominio de los socios autóctonos del país acaba por reorientar la finalidad y la condición de la misma), bien por haber desaparecido o haberse producido alguna otra circunstancia, mostrará la verdadera magnitud e importancia de la obra de los emigrantes.

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